Bienvenidos a mi blog de poesía.
Aquí podréis encontrar algunos de mis poemas.
Espero vuestros comentarios.

ISI RUIZ

martes, 5 de junio de 2012

Vuela, pensamiento




  Es el pensamiento libre

como semilla en el viento,

ligeros copos de nieve

o la cadencia del tiempo.

Sutil como gaviota,

siempre sus alas batiendo

es su volar tan ligero,

que nunca se halló su sombra,

ni los sabios descubrieron.

Se esfuma, es intocable,

y bajo el inmenso cielo,

es leve como suspiro,

y traspasa los cimientos.

Cabalga, nadie lo impide,

como luz que brilla y arde,

y asir jamás se pudo,

por más fuerte que lo aten.

Solo un instante le basta,

para ser dueño del mundo,

y atrae los recuerdos,

más lejanos y profundos.

Transparente todo brisa,

vaga como suave aroma,

nos levanta o nos arroja,

es ligera mariposa.

No hay en el cosmos un lugar,

por más seguro que sea

donde se pueda atrapar

el pensamiento y su fuerza.

Vuela, pensamiento,vuela

nunca dejes de vagar,

aunque grilletes te ataran,

tu siempre libre serás.

Isi Ruiz.

lunes, 4 de junio de 2012

Ellos son libres






¿ Quien le puso cancelas a un suspiro?

¿ y quién por la fuerza amuralló el pensamiento

o trabó con cadenas el aliento

y entre rejas cautivó la llama viva?

Porque al viento, a la llama y al suspiro

jamás se les hizo prisioneros,

son intocables como la propia brisa,

e inalcanzables como el ligero viento.

Ellos no son como la ingenua rosa

que aún pinchando la hacen prisionera,

y la huelen , la estrujan, la deshacen,

hasta ver, como una  a una, caen sus hojas.

Intangible es la propia llama,

su calor nos da y libre marcha.

O el suspiro, nos tranquiliza y calma.

y el aliento, vida le da al pecho.

¡El pensamiento no tiene guardianes!

sale y entra libre de la mente,

hace preguntas, da respuestas,

nadie le contradice, el es su dueño.

Así quisiera ser, libre como el viento,

poner paz en el mundo, y en las gentes,

buscar un vergel no imaginario,

vivir entre pájaros exóticos.

En el torrente de un cauce

navegar con el prodigioso pensamiento

hasta donde el río del alma desemboca

y se juntan todas las corrientes.

De los lirios hacerme amiga,

ser dueña del aroma de las flores,

despertar en luz de plata

viendo marchar las tinieblas de la noche.

Por favor dame un  !! hola ¡¡

ISI RUIZ GALLEGO-LARGO

domingo, 3 de junio de 2012

Inquietud








Hay en mi alma un deseo

de encontrar no sé qué cosa.

Y constantemente indago

escudriñando con ansia.

Busco en la aurora, en las nubes,

en el silencio y las rosas ,

en las gotas de rocío,

junto a la adelfa y las sombras.

Miro en el nido vacío

y en las hojas amarillas del otoño.

Mi pregunta es una intriga:

¿ que será lo que no hallo?

Esta inquietud que me ciñe,

en bulla  en silencio, a solas,

en las noches estrelladas

para mí es una quimera.

¿Por qué esta gran ansiedad?

si poseo bellos jardines,

frutas dulces y jugosas,

del atardecer soy dueña

y sus colores me bañan?

Este intenso desvarío

de encontrar  este algo o nada,

que insistente busco y busco

y el silencio es la respuesta.

¡Oh, deseo, disuade este sin vivir,

y las fuerzas que me amarran!

La  respuesta a tu quimera, óyela:

esa intriga que a tu alma aturde

es la estela de una voz serena

que las paginas del tiempo enmudecieron,

Es  invisible halo  de quien  te dio la vida

y llevas clavada en  tu anhelo.

Tan dulce arrullo vive ya en la brisa,

y te acaricia al pasar con su sonido.

Su clara luz te envuelve en su recuerdo

guardiana de tus cosas,

te sigue allá donde tu pones la mirada..

ISI RUIZ.


miércoles, 25 de abril de 2012

La rosa y la luna



Qué decepción viajar hasta la luna,
traspasar abismos siderales,
comprobar si en su hábitat hay rosas,
violetas, jazmines, o azahares
y solo hallar desérticos espacios,
rocas , cráteres, más rocas.
No encontré la más  bella flor,
la dulce rosa  de mis sueños,
ella, la compañera de mi adolescencia.
La que siempre desee hacer eterna,
como eterna es la luna misteriosa,
sublimar sus pétalos de fuego,
coronar “diosa “entre las bellas,
reina de un jardín lunar
por su aroma de miel,
por la esencia de sus tersos pétalos.
La luna silenciosa complacida
rociaría unas gotas de luz blanca
sobre la mística rosa que alegrara su vida.
Nada crece en este agónico paraje
con vientos gélidos glaciales,
sin árboles, flores ni jilgueros.
¿De qué sirvieron mis inhóspitas pisadas
si no hallé aromas de romero,
ni pisé tomillo ni mejorana,
ni campanas que anuncien primavera?

ISI RUIZ GALLEGO -LARGO

sábado, 4 de febrero de 2012

También se muere el mar



Rompe su furor el océano

golpeando en las rocas tan sufridas.

Irrumpe y fustiga como látigo.

Estrella sus olas en naufragio presentido.

Jirones de blancas espumas

como barcos de papel desaparecen.

¿Dónde los vaivenes de corales?

¿Y el rumor de las blancas caracolas?

¿Y los cantos de sirenas azuladas?

Sin destellos de nácar en sus aguas,

ni el sabor del salitre le acompaña.

Quedaron sin voz las olas sacudiendo su temblor,

su eterna fortaleza soporta la destrucción.

Todo el mal que lo destruye vomita en sus arenas,

la viste de negro luto, las tiñe de dolor.

Ya no gozo a pleno de estos mares

sin reflejos de gaviotas en sus aguas,

sin estrellas ni luceros que los alumbren.

 Solo queda un destello desolado

cuando el sol se derrumba sin su espejo.

Lloran los mares azules el funeral de sus olas.

¿Quién trasformo lo divino envolviéndolo en catástrofe?

¿Quién aclarara este enigma?

¿Quien protegerá estos mares?

El banco centenario


En la espesura del bosque,

allá donde no entra el sol,

hay un banco centenario.

 El tiempo su madera erosionó.

Solo, en el  anochecer,

se siente vacío, desamparado,

desvencijado entre el follaje,

cubierto por las sombras

de los milenarios árboles.

Tiene prendido en el recuerdo

el susurro de tantas promesas,

el  rumor de tantos ”te quiero”,

los secretos y juramentos,

los encuentros,

y las citas concertadas

de miles de enamorados

que su asiento compartieron.

Embriagados por el aroma del azahar,

aturdidos por las cálidas magnolias,

juraban que su amor sería eterno.

Como la luz, también los bancos mueren.

Solo el viento y la soledad  

son su compañía cada día.

El dorado otoño, ya en su ocaso,

cubre amoroso su astillada madera,

deja caer sobre él

sus arrugadas hojas

como madre protectora.

Hay un vacío en el aire,

no escucha dulces promesas,

todos de él se olvidaron.

La nieve quema su asiento

como una llama súbita.

Añora su pasado,

los romances que escuchó,

los ecos de tanto abrazo...

Evocar es sufrir...

Olvidar es morir...

Él quiere descansar,

dar calor, ser luz,

madera candente,

volver a ser fuego,

cómplice de enamorados.

ISI RUIZ.

lunes, 5 de diciembre de 2011

ROMPER LOS RELOJES.









  Olvida los ecos, solo son quimeras.
Lejos... 

allá donde la mirada

ya nada divisa

se extinguen los dorados días,

indiferentes y lejanos.

Se pierden con el viento.

Solo un leve rumor:

el paso del tiempo

que se va alejando.

Mas tan solo nosotros

el tiempo cruzamos

despacio, sin tregua.

Seguimos caminando

sin rumbo trazado.

¡Oh, si el ayer

no se hallase distante,

y pudiera desandar mis pasos,

romper los relojes,

quemar calendarios!

Un sueño sería,

volver al pasado... 

Intensa experiencia

saber de los años,

quién nos ayudó,

nos llenó de luz,

nos negó la mano.

Callados rumores

invaden los aires,

nostalgias y esencias

del ayer ausente.

De lejanos años

esta bruma densa

acorta mis pasos.

Buscaré los días

que fui deshojando.

Soles y silencios,

sueños y pasado...

Seguir caminando,

olvidar los ecos...

Solo son quimeras...

No vuelve el pasado.


ISI RUIZ

Greguerías



Hoy las nubes tienen rabieta: están lloronas.

La niebla castigó al sol. Hoy no lo dejó salir de paseo.

La luna llena interrumpió la cita de las sombras.

La lluvia es la ducha de toda la ciudad.

La lluvia: lágrimas y penas del hombre.

Y la luna llena,descubrió aquel amor oculto entre sombras.

La lluvia arrastra el polvo de la vida.

La gente va al sol que más calienta.

Las  tormentas son las broncas de las nubes.

El relámpago en los cielos. Esta noche hay traca: algo celebran.

El rocío  fascinado de tanta belleza dejó su maná  sobre las flores.

Por muy fuerte que sea la tormenta el sol siempre es el ganador.

Nunca las tinieblas vencieron al amanecer.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Alma ausente


                                                                             


                                         ALMA AUSENTE.


Cuánta paz aparente se concibe

cuando en la noche la luz descansa

bajo un cendal de tenues sombras,

cuando imaginas que reposa el alma.

¡Alma mía!, tú, cautiva y consumida

de tan largo y oprimido encierro,

deseas cambiar tu existencia

por el fresco rumor de la ribera.

Vagas sin rumbo, gozando sin prisiones.

Si el viento mimoso te empuja al vuelo,

por los cielos te abandonas

mientras mi pecho vacío queda

viviendo sin materia.

Tiembla mi corazón en esta soledad

mientras tú sigues ausente,

huyendo cual vapor leve.

No te alejes, inmortal paloma,

tú que vives en mí desde la cuna.

¡Ay, alma! Torna a mí, renovaré tu aliento

con cantos placenteros.

¡Oh, el gran mar te llenará de delirios!

Morderán tu esplendor sus inhumanas olas.

No confíes en promesas inciertas,

te sentirás perdida y sola.

Mi pecho en llanto incontenible

te llama desgarrado, nada puede en tu ausencia.

Regresa a tu morada, seré para ti el más cálido nido.

Escucho el mar como te envuelve,

¿o acaso no es el mar?

Es tu ausencia que pasa

y golpea mis temores de perderte.

¡Alma!, tú que al fin mi suplica escuchaste,

emerges en la noche, abatida, fatigada,

temblando casi desfallecida,

logrando salir del abismo marino,

con ansias de llegar a tu aposento.

Mariposa sutil, leve gasa de pétalos rosados,

tu llegada aplaca mis enojos.

Traspasa el aire, desciende a tu morada.

Clausuré las tinieblas,

iluminé la cárcel de mi pecho.

Jamás hallarás la oscuridad de la que huyes,

seré para ti llama candente.

Desciende a mi pecho que te adora.

Brillaré con tu reflejo, seré aurora,

la brisa del incienso,

por siempre, toda mía. Yo, tu reino

hasta que marches al prometido cielo,

la eternidad que tanto ansias.

Isi Ruiz Gallego-Largo